acostumbrados á negocios, como era un Alonso de Grado ó un Juan de Cáceres el rico, y otros que me nombraron? Á esto digo que Cortés le envió al Alonso de Ávila porque sintió dél ser muy varon, y porque osaria responder por nosotros conforme á justicia; y tambien le envió por causa que, como el Alonso de Ávila habia tenido diferencias con otros capitanes, y tenia gran atrevimiento de decir á Cortés cualquiera cosa que veia que convenia decille, y por escusar ruidos y por dar la capitanía que tenia á Andrés de Tapia, y la contaduría á Alonso de Grado, como luego se la dió, por estas razones le envió.
Volvamos á nuestra relacion: pues viendo Cortés que ya era cortada la madera para los bergantines, y se habian ido á Cuba las personas por mí nombradas, que eran los de Narvaez, que los teniamos por sobre huesos, especialmente poniendo temores que siempre nos ponian, que no seriamos bastantes para resistir el gran poder de mejicanos, cuando oian que deciamos que habiamos de ir á poner cerco sobre Méjico; y libres de aquellos temores, acordó Cortés que fuésemos con todos nuestros soldados á Tezcuco, é sobre ello hubo grandes y muchos acuerdos; porque unos soldados decian que era mejor sitio y acequias y zanjas para hacer los bergantines, en Ayocingo, junto