Y volvamos á Guacacualco, y digamos cómo luego que se partió Gonzalo de Sandoval para Méjico con la señora doña Catalina Xuarez se nos rebelaron todas las más provincias de las que estaban encomendadas á los vecinos, é tuvimos muy gran trabajo en las tornar á pacificar; y la primera que se levantó fué Xaltepeque, zapotecas, que estaban poblados en altas y malas sierras, y tras esto se levantó lo de Cimatan y Copilco, que estaban entre grandes rios y ciénagas, y se levantaron otras provincias, y aun hasta doce leguas de la villa hubo pueblos que mataron á su encomendero, y lo andábamos pacificando con muy grandes trabajos.
Y estando que estábamos en una entrada con el capitan Luis Marin é un alcalde ordinario y todos los regidores de nuestra villa, viniéronnos cartas que habia venido al puerto un navío, y que en él venia Juan Bono de Quexo, vizcaino, é que habia subido el rio arriba con el navío, que era pequeño, hasta la villa, é que decia que traia cartas é provisiones de su majestad para nos notificar que luego fuésemos á la villa é dejásemos la pacificacion de la provincia; y como aquella nueva supimos, y estábamos con el teniente Luis Marin, así alcaldes y regidores fuimos á ver qué queria.
Y despues de nos abrazar y dar el parabien-venidos los unos y los otros, porque el Juan Bono era muy conocido de cuando vino con Narvaez, dijo que nos pedia por merced que nos juntásemos en cabildo que nos queria notificar ciertas provisiones de su majestad y de D. Juan Rodriguez de Fonseca, Obispo de Búrgos; que traia muchas cartas para todos.