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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXIV.

allí las personas sospechosas que sentiamos que serian amigos del Diego Velazquez é de Narvaez; é en aquella sazon, é ántes que el Narvaez viniese, habia enviado Cortés á Tlascala por mucho maíz, porque habia mala sementera en tierra de Méjico por falta de aguas; porque teniamos muchos naborías é amigos del mismo Tlascala, habíamoslo menester para ellos; é trujeron el maíz que he dicho, é muchas gallinas é otros bastimentos, los cuales enviamos al Pedro de Albarado, é aún le hicimos unas defensas á manera de mamparos é fortaleza con arte ó falconete, é cuatro tiros gruesos é toda la pólvora que teniamos, é diez ballesteros é catorce escopeteros é siete caballos, puesto que sabiamos que los caballos no se podrian aprovechar dellos en el patio donde estaban los aposentos; é quedaron por todos los soldados contados, de á caballo, y escopeteros é ballesteros, ochenta y tres.

Y como el gran Montezuma vió é entendió que queriamos ir sobre el Narvaez, é como Cortés le iba á ver cada dia é á tenelle palacio, jamás quiso decir ni dar á entender cómo el Montezuma ayudaba al Narvaez é le enviaba oro é mantas é bastimentos.

Y de una plática en otra, le preguntó el Montezuma á Cortés que dónde queria ir, é para qué habia hecho ahora de nuevo aquellos pertrechos é fortaleza, é que cómo andábamos todos alborotados; é lo que Cortés le respondió é en qué se resumió la plática diré adelante.

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