desde un pueblo que se dice Chinanta, que estará de Méjico obra de noventa leguas; y lo que en ella se contenia era que habian muerto los mejicanos en el tiempo que nos echaron de Méjico á tres compañeros suyos cuando estaban en las estancias y minas donde los dejó el capitan Pizarro, que así se llamaba, para que buscasen y descubriesen todas aquellas comarcas si habia minas ricas de oro, segun dicho tengo en el capítulo que dello habla; y que el Barrientos que se acogió á aquel pueblo de Chinanta, adonde estaba, y que son enemigos de mejicanos.
Este pueblo fué donde trujeron las picas cuando fuimos sobre Narvaez.
Y porque no hacen al caso á nuestra relacion otras particularidades que decia en la carta, se dejará de decir: y Cortés sobre ella le escribió en respuesta dándole relacion de la manera que íbamos de camino para poner cerco á Méjico, y que á todos los caciques de aquellas provincias les diese sus encomiendas, y que mirase que no se viniese de aquella tierra hasta tener carta suya, porque en el camino no le matasen los mejicanos.