CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
Página 279 de 483
Table of Contents

CAPÍTULO CLI.

veinte soldados todos juntos, y aun algunas noches, cuando sentiamos mucho peligro, desde que anochecia hasta que amanecia todos los del real estábamos juntos aguardando el gran ímpetu de los mejicanos, por temor no nos rompiesen, porque teniamos aviso de unos capitanes mejicanos que en las batallas prendimos, que el Guatemuz tenia pensamientos y puesto en plática con sus capitanes que procurasen en una noche ó de dia romper por nosotros en nuestra calzada, é que venciéndonos por aquella nuestra parte, que luego eran vencidas y desbaratadas las dos calzadas, donde estaba Cortés, y en la donde estaba Gonzalo de Sandoval; y tambien tenia concertado que los nueve pueblos de la laguna, y el mismo Tacuba y Capuzalco y Tenayuca, que se juntasen, que para el dia que ellos quisiesen romper y dar en nosotros, que se diese en las espaldas en la calzada, é que las indias que nos hacian pan, que teniamos en Tacuba, y fardaje, que las llevasen de vuelo una noche.

Y como esto alcanzamos á saber, apercebimos á los de á caballo, que estaban en Tacuba, que toda la noche velasen y estuviesen alerta, y tambien á nuestros amigos los tlascaltecas; y ansí como el Guatemuz lo tenia concertado lo puso por obra, que vinieron muy grandes escuadrones, y unas noches nos venian á romper y dar guerra á media noche, y otras á la modorra, y otras al cuarto del alba, é venian algunas veces sin hacer rumor, y otras con grandes alaridos, de suerte que no nos daban un punto de quietud; y cuando llegaban adonde estábamos velando, la vara, piedra y flecha que tiraban, é otros muchos con lanzas, era cosa de ver; y puesto que herian algunos de nosotros, como los resistiamos, volvian muchos heridos, é otros muchos guerreros vinieron á dar en nuestro fardaje, é los de á caballo é tlascaltecas los desbarataron diferentes veces; porque, como era de noche, no aguardaban mucho; y desta manera que he dicho velábamos, que ni porque lloviese, ni vientos ni frios, y aunque estábamos metidos en medio de grandes lodos y heridos, allí habiamos de estar; y aun esta miseria de tortillas é yerbas que habiamos de comer, ó tunas, sobre la obra del batallar, como dicen los

279