verian el Guatemuz y Cortés, y se darian los conciertos de las paces; y en aquellos tres dias tenian tiempo de aderezar puentes y abrir calzadas y adobar piedra y vara y flecha y hacer albarradas; y envió Guatemuz cuatro mejicanos principales con aquella respuesta; é creiamos que eran verdaderas las paces, y Cortés les mandó dar muy bien de comer y beber, y les tornó á enviar á Guatemuz, y con ellos les envió más refresco como de ántes; y el Guatemuz tornó á enviar á Cortés otros mensajeros, y con ellos dos mantas ricas, y dijeron que Guatemuz vernia para cuando estaba acordado; y por no gastar más razones sobre el caso, él nunca quiso venir, porque le aconsejaron que no creyese á Cortés, y poniéndole por delante el fin de su tio el gran Montezuma y sus parientes y la destruccion de todo el linaje noble de los mejicanos, é que dijese que estaba malo, é que saliesen todos de guerra, é que placeria á sus dioses, que les darian vitoria contra nosotros, pues tantas veces se la habia prometido.
Pues como estábamos aguardando al Guatemuz y no venia, vimos luego la burla que de nosotros hacia; y en aquel instante salian tantos batallones de mejicanos con sus divisas, y dan á Cortés tanta guerra, que no se podia