caballo y cien soldados y muchos amigos les socorrió muy bien y les hizo retraer á sus pueblos, con mucho daño que les hizo, y se volvió al real; de que Cortés hubo mucho placer y contentamiento; y despues desto, en aquel instante vinieron mensajeros de los pueblos de Cuernabaca á demandar socorro, que los mismos de Matalacingo, de Malinalco y otras provincias venian sobre ellos, é que enviase socorro; y para ello envió á Gonzalo de Sandoval con veinte de á caballo y ochenta soldados, los más sanos que habia en todos tres reales, y muchos amigos; y sabe Dios cuáles quedábamos con gran riesgo de nuestras personas, porque todos los más estábamos heridos muy malamente y no teniamos refrigerio ninguno.
Y porque hay mucho que decir en lo que Sandoval hizo en el desbarate de los contrarios, se dejará de decir, más de que se vino muy de presto por socorrer á su real, y trajo dos principales de Matalacingo consigo, y les dejó más de paz que de guerra; y fué muy provechosa aquella entrada que hizo, lo uno por evitar que á muchos amigos no se les hiciese ni recibiesen más daño, y lo otro porque no viniesen á nuestros reales, como venian de hecho, y porque viese Guatemuz y sus capitanes que no tenian ya ayuda ni favor de aquellas provincias; y tambien cuando con ellos estábamos peleando nos decian que nos habian de matar con ayuda de Matalacingo y de otras provincias, é que sus dioses se lo habian prometido así.
Dejemos ya de decir de la ida y socorro que hizo Sandoval, y volvamos á decir de cómo Cortés envió á rogar á Guatemuz que viniese de paz é que le perdonaria todo lo pasado; y le envió á decir que el Rey nuestro señor le envió á decir ahora nuevamente que no le destruyese más aquella ciudad y tierras, y que por esta causa los cinco dias pasados no le habia dado guerra ni entrado batallando; y que mire que ya no tienen bastimentos ni agua, y más de las dos partes de su ciudad por el suelo, é que de los socorros que esperaba de Matalacingo, que se informe de aquellos dos principales que entónces les envió é digan cómo les ha ido en su venida; y le envió á decir otras cosas de muchos ofrecimientos, que