mandó que fuese por capitan suyo de Cortés uno que se decia Pizarro, que ya he dicho otras veces que en aquella sazon no habia fama de Perú ni Pizarros, que no era descubierto; y era el Pizarro suelto mancebo, y le señaló sesenta soldados mancebos, y entre ellos me nombraron á mí; y mandó que, despues de tomada el artillería, acudiésemos todos á los aposentos de Narvaez, que estaba en un muy alto cu; y para prender á Narvaez señaló por capitan á Gonzalo de Sandoval con otros sesenta compañeros; y como era alguacil mayor, le dió un mandamiento que decia así:
«Gonzalo de Sandoval, alguacil mayor desta Nueva-España por su majestad, yo os mando que prendais el cuerpo de Pánfilo de Narvaez, é si se os defendiere, matadle, que así conviene al servicio de Dios y de su majestad, y le prendió á un oidor. Dado en este real.» y la firma, Hernando Cortés, y refrendado de su secretario Pedro Hernandez.
Y despues de dado el mandamiento, prometió que al primer soldado que le echase la mano le daria tres mil pesos, y al segundo dos mil, y al tercero mil; y dijo que aquello que prometia que era para guantes, que bien viamos la riqueza que habia entre nuestras manos; y luego nombró á Juan Velazquez de Leon para que prendiese á Diego Velazquez, con quien habia tenido la brega, y le dió otros sesenta soldados.
Narvaez estaba en su fortaleza é altos cues, y el mismo Cortés por sobresaliente con otros veinte soldados para acudir adonde más necesidad hubiese, y donde él tenia el pensamiento de asistir era para prender á Narvaez y á Salvatierra; pues ya dadas las copias á los capitanes, como dicho tengo, dijo:
—«Bien sé que los de Narvaez son por cuatro veces más que nosotros; mas ellos no son acostumbrados á las armas, y como están la mayor parte