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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLIV.

Dejemos ya de hablar en este su concierto, y digamos de Cortés y de todos nosotros, que estuvimos dos dias sin entralles en su ciudad esperando la respuesta, y cuando no nos catamos, vienen tantos escuadrones de guerreros mejicanos en todos tres reales y nos dan tan recia guerra, que como leones muy bravosos venian á encontrar con nosotros, que en todo su seso creyeron de llevarnos de vencida.

Esto que digo fué por nuestra parte del real de Pedro de Albarado, que en lo de Cortés y Sandoval tambien dijeron que les habian llegado á sus reales, que no les podian defender, aunque más les mataban y herian; y cuando peleaban tocaban la corneta de Guatemuz, y entónces habiamos de tener órden que no nos desbaratasen, porque ya he dicho otras veces que entónces se metian por las espadas y lanzas para nos echar mano; é como ya estábamos acostumbrados á los rencuentros, puesto que cada dia herian y mataban de nosotros, teniamos con ellos pié con pié, y desta manera pelearon seis ó siete dias arreo, y nosotros les matábamos y heriamos muchos dellos, y con todo esto no se les daba nada por morir.

Acuérdome que decian:

—«¿En qué se anda Malinche con nosotros, cada dia demandándonos paces? Que nuestros ídolos nos han prometido vitoria, y tenemos hartos bastimentos y agua, y á ninguno de vosotros hemos de dejar á vida; por eso no tornen á hablar sobre las paces, pues las palabras son para las mujeres y las armas para los hombres.»

Y diciendo esto, se vienen á nosotros como perros dañados, y hablando y peleando todo era uno, y hasta que la noche nos despartia estábamos peleando, y luego, como dicho tengo, al retraer con gran concierto, porque nos venian siguiendo con grandes capitanías y escuadrones dellos, y estábamos á los amigos fuera de la calzada, porque ya habian venido muchos más que de ántes, y nos volviamos á nuestras chozas, y luego ir y velar todos juntos, y en la vela cenábamos nuestra mala ventura,

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