muerte; y aun con todo esto no se daban los de Diego Velazquez el mozo ni los de Salvatierra, porque estaban en muy altos cues y no les podian entrar; hasta que Gonzalo de Sandoval fué con la mitad de nosotros los que con él entramos, y se prendieron así al Salvatierra como los que con él estaban, y al Diego Velazquez el mozo; y luego Sandoval vino con todos nosotros los que fuimos en prender al Narvaez á ponelle más en cobro, puesto que le habiamos echado dos pares de grillos, y cuando Cortés y el Juan Velazquez y el Ordás tuvieron presos á Salvatierra y al Diego Velazquez el mozo y á Gamarra y á Juan Yuste y á Juan Bono, vizcaino, y á otras personas principales, vino Cortés desconocido, acompañado de nuestros capitanes, adonde teniamos á Narvaez, y con el calor que hacia grande, y como estaba cargado con las armas é andaba de una parte á otra apellidando á nuestros soldados y haciendo dar pregones, venia muy sudando y cansado, y tal, que no le alcanzaba un huelgo á otro, é dijo á Sandoval dos veces, que no lo acertaba á decir del trabajo que traia, é dijo:
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CAPÍTULO CXXII.
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