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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLVI.

daban tantos gritos y voces é silbos, unos escuadrones mejicanos apercibiendo los escuadrones y guerreros que habian de batallar en la calzada, é otros llamando las canoas que habian de guerrear con los bergantines y con nosotros en los puentes, y otros apercibiendo á los que habian de hincar palizadas y abrir y ahondar las calzadas y aberturas y puentes, y en hacer albarradas, y otros en aderezar piedra y vara y flecha, y las mujeres en hacer piedra rolliza para tirar con las hondas; pues desde los adoratorios y casas malditas de aquellos malditos ídolos, los atambores y cornetas, y el atambor grande y otras bocinas dolorosas, que de continuo no dejaban de se tocar, y desta manera, de noche y de dia no dejábamos de tener gran ruido, y tal, que no nos oiamos los unos á los otros: y despues de preso el Guatemuz cesaron las voces y el ruido, y por esta causa he dicho como si de ántes estuviéramos en campanario.

Dejemos desto, y digamos cómo Guatemuz era de muy gentil disposicion, así de cuerpo como de faiciones, y la cara algo larga y alegre, y los ojos más parecian que cuando miraba que eran con gravedad y halagüeños, y no habia falta en ellos, y era de edad de veinte y tres ó veinte y cuatro años, y el color tiraba más á blanco que al color y matiz de esotros indios morenos, y decian que su mujer era sobrina de Montezuma, su tio, muy hermosa mujer y moza.

Y ántes que más pasemos adelante, digamos en qué paró el pleito del Sandoval y del Garci-Holguin sobre la prision de Guatemuz; y es que, Cortés le dijo que los romanos tuvieron otra contienda de la misma manera que esta, entre Mario y Lucio Cornelio Sila, y esto fué cuando Sila trajo preso á Yugurta, que estaba con su suegro el Rey Ibócos; y cuando entraba en Roma triunfando de los hechos y hazañas heróicos, pareció ser que Sila metió en su triunfo á Yugurta con una cadena de hierro al pescuezo, y Mario dijo que no le habia de meter Sila, sino él; é ya que le metia, que habia de declarar que el Mario le dió aquella facultad y le envió por él para que en su nombre le llevase preso, y se le dió el Rey Ibócos; pues que el Mario era capitan general y debajo de su mano y

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