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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLXVI.

con gran trabajo, y tambien os mostraremos un vado, aunque no va muy bajo; y lo que señor capitan, os pedimos de mercedes, que pues os hacemos esta buena obra, que cuando hayais vencido y desbaratado estos chiapanecas, que nos deis licencia para que salgamos de su poder é irnos á nuestras tierras; y para que mejor creais lo que os decimos que es verdad, en las canoas que ahora pasamos dejamos escondidas en el rio, con otros nuestros compañeros y hermanos, y os traemos presentadas tres joyas de oro, que eran unas como diademas; y tambien traemos gallinas y ciruelas.»

Y demandaron licencia para ir por ello, y dijeron que habia de ser muy callando, no los sintiesen los chiapanecas, que están velando y guardando los pasos del rio; y cuando el capitan entendió lo que los indios le dijeron, y la gran ayuda que era pasar aquel recio y corriente rio, dió gracias á Dios y mostró buena voluntad á los mensajeros, y prometió de hacerlo como le pedian, y aun dalles ropa y despojos de lo que hubiésemos de aquella ciudad; y se informó dellos cómo en las dos batallas pasadas les habiamos muerto y herido más de ciento veinte chiapanecas, y que tenian aparejados para otro dia otros muchos guerreros, y que á los de los pueblezuelos donde eran estos mensajeros les hacian salir á pelear contra nosotros; y que no temiésemos dellos, que ántes nos ayudarian, y que al pasar del rio nos habian de aguardar, porque tenian por imposible que terniamos atrevimiento de pasalle; y que cuando lo estuviésemos pasando, que allí nos desbaratarian, y dado este aviso, se quedaron dos de aquellos indios con nosotros, y los demás fueron á sus pueblos á dar órden para que muy de mañana trujesen veinte canoas, en lo cual cumplieron muy bien su palabra; y despues que se fueron reposamos algo de lo que quedó de la noche, y no sin mucho recado de velas y escuchas y rondas, porque oimos el gran rumor de los guerreros que se juntaban en la ribera del rio, y el tañer de las trompetillas y atambores y cornetas.

Y como amaneció, vimos las canoas, que ya descubiertamente las traian, á pesar de los de Chiapa; porque, segun pareció, ya habian sentido los de

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