CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
Página 277 de 483
Table of Contents

CAPÍTULO CLI.

que Nuestro Señor Jesucristo era servido de darnos esfuerzo, demás de las muchas mercedes que cada dia nos hacia, y de presto sanaban; y ansí heridos y entrapajados habiamos de pelear desde la mañana hasta la noche, que si los heridos se quedaran en el real sin salir á los combates, no hubiera de cada capitanía veinte hombres sanos para salir.

Pues nuestros amigos los de Tlascala, como veian que aquel hombre que dicho tengo nos santiguaba, todos los heridos y descalabrados venian á él, y eran tantos, que en todo el dia harto tenia que curar.

Pues quiero decir de nuestros capitanes y alféreces y compañeros de bandera, que saliamos llenos de heridas y las banderas rotas, y digo que cada dia habiamos menester un alférez, porque saliamos tales, que no podian tornar á entrar á pelear y llevar las banderas; pues con todo esto, por ventura teniamos que comer, no digo de falta de tortillas de maíz, que hartas teniamos, sino algun refrigerio para los heridos maldito aquel.

Lo que nos daba la vida era unos quilites, que son unas yerbas que comen los indios, y cerezas de la tierra miéntras las habia, y despues tunas, que en aquella sazon vino el tiempo dellas; y otro tanto como haciamos en nuestro real, hacian en el real donde estaba Cortés y en el de Sandoval, que jamás dia alguno faltaban capitanías de mejicanos, que siempre les iban á dar guerra, ya he dicho otras veces que desde que amanecia hasta la noche; porque para ello tenia Guatemuz señalados los capitanes y escuadrones que á cada calzada habian de acudir, y el Taltelulco é los pueblos de la laguna, ya otra vez por mí nombrados, tenian señaladas, para que en viendo una señal en el cu mayor de Taltelulco, acudiesen unos en canoas y otros por tierra, y para ello tenian los capitanes mejicanos señalados y con gran concierto cómo y cuándo y á qué partes habian de acudir.

Dejemos esto, y digamos cómo nosotros mudamos otra órden y manera de pelear, y es esta que diré: que como viamos que cuantas obras de agua

277