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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLXII.

Pues ya muerto Garay, perdónele Dios, amen, le hicieron muchas honras al enterramiento, y Cortés y otros caballeros se pusieron luto; y murió el Garay fuera de su tierra, en casa ajena y léjos de su mujer é hijos.

Dejemos de contar desto y volvamos á decir de la provincia del Pánuco, que, como el Garay se vino á Méjico, y sus capitanes y soldados, como no tenian cabeza ni quien les mandase, cada uno de los soldados que aquí nombraré, que el Garay traia en su compañía, se querian hacer capitanes; los cuales se decian, Juan de Grijalva, Gonzalo de Figueroa, Alonso de Mendoza, Lorenzo de Ulloa, Juan de Medina el tuerto, Juan de Villa, Antonio de la Cerda y un Tobarda; este Tobarda fué el más bullicioso de todos los del real de Garay; y sobre todos ellos quedó por capitan un hijo de Garay, que queria casar Cortés con su hija, y no le acataban ni hacian cuenta dél todos los que he nombrado ni ninguno de los de su capitanía; ántes se juntaban de quince en quince y de veinte en veinte, y se andaban robando los pueblos y tomando las mujeres por fuerza, y mantas y gallinas, como si estuvieran en tierra de moros, robando lo que se hallaban.

Y como aquello vieron los indios de aquella provincia, se concertaron todos á una de los matar, y en pocos dias sacrificaron y comieron más de quinientos españoles, y todos eran de los de Garay, y en pueblos hubo que sacrificaron más de cien españoles juntos; y por todos los demás pueblos no hacian sino, á los que andaban desmandados, matallos y comer y sacrificar; y como no habia resistencia, ni obedecian á los vecinos de la villa de Santi-Estéban, que dejó Cortés poblada, é ya que salian á les dar guerra, era tanta la multitud que salia de guerreros, que no se podian valer con ellos; y á tanto vino la cosa y atrevimiento que tuvieron, que fueron muchos indios sobre la villa, y la combatieron de noche y de dia de arte, que estuvo en gran riesgo de se perder; y si no fuera por siete ó

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