Y tambien vino á recebirnos el capitan Gonzalo de Sandoval con muchos soldados, y juntamente el señor de Tezcuco, que ya he dicho que se decia don Fernando; y se hizo á Cortés buen recebimiento, así de los nuestros como de los recien venidos de Castilla, y muchos más de los naturales de los pueblos comarcanos; pues trujeron de comer, y luego esa noche se volvió á Sandoval á Tezcuco con todos sus soldados á poner en cobro su real.
Y otro dia por la mañana fué Cortés con todos nosotros camino de Tezcuco; y como íbamos cansados y heridos, y dejábamos muertos nuestros soldados y compañeros, y sacrificados en poder de los mejicanos, en lugar de descansar y curar nuestras heridas, tenian ordenada una conjuracion ciertas personas de calidad, de la parcialidad de Narvaez, de matar á Cortés y á Gonzalo de Sandoval é á Pedro de Alvarado é Andrés de Tapia.
Y lo que más pasó diré adelante.