Tezcuco, medio afrentados de la burla y ardid de echarnos el agua, y tambien como no ganamos mucha reputacion en la batalla postrera que nos dieron, porque no habia pólvora; mas todavía quedaron temerosos, y tuvieron bien en que entender en enterrar ó quemar muertos y curar heridos y en reparar sus casas.
Donde lo dejaré, y diré cómo vinieron de paz á Tezcuco otros pueblos, y lo que más se hizo.