caballo los fué siguiendo, y no alcanzó sino tres ó cuatro; y uno de los nuestros de á caballo que iba en el alcance, que se decia Gonzalo Dominguez, como era mal camino, rodó el caballo y tomóle debajo, y dende á pocos dias murió de aquella mala caida.
He traido esto aquí á la memoria deste soldado, porque este Gonzalo Dominguez era uno de los mejores jinetes y esforzado que Cortés habia traido en nuestra compañía; y teníamosle en tanto en las guerras, por su esfuerzo, como al Cristóbal de Olí y á Gonzalo de Sandoval; por la cual muerte hubo mucho sentimiento entre todos nosotros.
Volvamos á Sandoval y á todo su ejército, que los fué siguiendo hasta cerca del pueblo que se dice Guaztepeque, y ántes de llegar á él le salen al encuentro sobre quince mil mejicanos, y le comenzaban á cercar y le hirieron muchos soldados y cinco caballos; mas como la tierra era en parte llana, con el gran concierto que llevaba rompe los dos escuadrones con los de á caballo, y los demás escuadrones vuelven las espaldas hácia el pueblo para tornar á aguardar á unos mamparos que tenian hechos; mas nuestros soldados y los amigos les siguieron de manera, que no tuvieron tiempo de aguardar, y los de á caballo siempre fueron en el alcance por otras partes, hasta que se encerraron en el mismo pueblo en partes que no se pudieron haber; y creyendo que no volverian más á pelear aquel dia, mandó Sandoval reposar su gente, y se curaron los heridos y comenzaron á comer, que se habia habido mucho despojo; y estando comiendo vinieron dos de á caballo y otros dos soldados que habia puesto ántes que comenzase á comer, los unos para corredores del campo y los otros por espías, y vinieron diciendo:
—«Al arma, al arma; que vienen muchos escuadrones de mejicanos.»
Y como siempre estaban acostumbrados á tener las armas muy á punto, de presto cabalgan y salen á una gran plaza, y en aquel instante vinieron los contrarios, y allí hubo otra buena batalla; y despues que estuvieron