indios de los que allí venian con los nuestros, que eran de Tepetezcuco, que estaban muy mal con los de Saltocan, dijeron á un nuestro soldado, que habia tres dias que vinieron, cómo abrian la calzada y la lavaron y la hicieron zanja, y echaron de otra acequia el agua por ella, y que no muy léjos adelante está por abrir é iba camino al pueblo.
Y cuando nuestros soldados lo hubieron entendido, y por donde los indios les señalaron, se ponen en gran concierto los ballesteros y escopeteros, unos armando y otros soltando, y esto poco á poco, y no todos á la par, y el agua á vuelapié, y á otras partes á más de la cinta, pasan todos nuestros soldados, y muchos amigos siguiéndolos, y Cortés con los de á caballo aguardándolos en tierra firme, haciéndoles espaldas, porque temió no viniesen otra vez los escuadrones de Méjico y diesen en la rezaga; y cuando pasaban las acequias los nuestros, como dicho tengo, los contrarios daban en ellos como á terrero, y hirieron muchos; mas, como iban deseosos de llegar á la calzada que estaba por abrir, todavía pasan adelante, hasta que dieron en ella por tierra sin agua, y vanse al pueblo.