donde estaban los otros seis bergantines en celada, y todavía las piraguas siguiéndole; y en aquel instante soltaron unas escopetas, que era la señal de cuando habian de salir nuestros bergantines; y cuando oyeron la señal, salen con grande ímpetu y dieron sobre las piraguas y canoas, que trastornaron, y mataron y prendieron muchos guerreros, y tambien el bergantin que echaron para en celada, que iba ya á lo largo, vuelve á ayudar á sus compañeros; por manera que se llevó buena presa de prisioneros y canoas; y dende allí adelante no osaban los mejicanos echar más celadas, ni se atrevian á meter bastimentos ni agua tan á ojos vistas como solian; y desta manera pasaba la guerra de los bergantines en la laguna y nuestras batallas en las calzadas.
Y digamos ahora, como vieron los pueblos que estaban en la laguna poblados, que ya los he nombrado otras veces, que cada dia teniamos vitoria, ansí por el agua como por tierra, y vieron venir á nuestra amistad muchos amigos, así los de Chalco como los de Tezcuco é Tlascala é otras poblaciones, y con todos les hacian mucho mal y daño en sus pueblos, y les cautivaban muchos indios é