No pasa ansí como dice; que donde le mandó ahorcar fué en un pueblo junto á Tezcuco, como adelante diré sobre qué fué; y tambien dice este coronista que iban tantos millares de indios con nosotros á las entradas, que no tiene cuenta ni razon en tantos como pone; y tambien dice de las ciudades y pueblos y poblaciones que eran tantos millares de casas, no siendo la quinta parte; que si se suma todo lo que pone en su historia, son más millones de hombres que en toda Castilla están poblados, y eso se le da poner mil que ochenta mil, y en esto se jacta, creyendo que va muy apacible su Historia á los oyentes no diciendo lo que pasó: miren los curiosos lectores cuánto va de su Historia á esta mi relacion, en decir letra por letra lo acaecido, y no miren la retórica ni ornato; que ya cosa vista es que es más apacible que no esta tan grosera mia; más suple la verdad la falta de plática y corta retórica.
Dejemos ya de contar ni de traer á la memoria los borrones declarados, y cómo yo soy más obligado á decir la verdad de todo lo que pasa que no á lisonjas; y demás del daño que hizo con no ser bien informado, ha dado ocasion que el doctor Illescas y Pablo Jobio se sigan por sus palabras.
Volvamos á nuestra historia, y digamos cómo acordamos ir sobre Tepeaca; y lo que pasó en la entrada diré adelante.