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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLXVI.

Chamula; y nuestro capitan con todos nosotros les íbamos subiendo la fortaleza, que era muy más mala y recia de tomar que no la de Chamula; acordaron de se ir huyendo y dejar el pueblo despoblado y sin cosa ninguna de bastimentos; y los canacantecas prendieron dos indios dellos, que luego trajeron al capitan, los cuales mandó soltar, para que llamasen de paz á todos los más sus vecinos, y aguardamos allí un dia que volviesen con la respuesta, y todos vinieron de paz, y trajeron un presente de oro de poca valía y plumajes de quetzales, que son unas plumas que se tienen entre ellos en mucho, y nos volvimos á nuestros ranchos; y porque pasaron otras cosas que no hacen á nuestra relacion, se dejarán de decir, y diremos cómo cuando hubimos vuelto á los ranchos pusimos en plática que seria bien poblar allí adonde estábamos una villa, segun que Cortés nos mandó que poblásemos, y muchos soldados de los que allí estábamos deciamos que era bien, y otros que tenian buenos indios en lo de Guacacualco eran contrarios, y pusieron por achaque que no teniamos herraje para los caballos, y que éramos pocos, y todos los más heridos, y la tierra muy poblada, y los más pueblos estaban en fortalezas y en grandes sierras, y que no nos podriamos valer ni aprovechar de los caballos, y decian por ahí otras cosas; y lo peor de todo, que el capitan Luis Marin é un Diego de Godoy, que era escribano del Rey, persona muy entremetida, no tenian voluntad de poblar, sino volver á nuestros ranchos y villa; é un Alonso de Grado, que ya le he nombrado otras veces en el capítulo pasado, el cual era más bullicioso que hombre de guerra, parece ser traia secretamente una cédula de encomienda firmada de Cortés, en que le daba la mitad del pueblo de Chiapa cuando estuviese pacificado, y por virtud de aquella cédula demandó al capitan Luis Marin que le diese el oro que hubo en Chiapa que dieron los indios, é otro que se tomó en los templos de los ídolos del mismo Chiapa, que serian mil é quinientos pesos, y Luis Marin decia que aquello era para ayudar á pagar los caballos que habian muerto en la guerra en aquella jornada; y sobre ello y sobre otras diferencias estaban muy mal el uno con el otro, y tuvieron tantas palabras, que el Alonso de Grado, como era mal

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