muy poblado y bien abastecido de maíz y gallinas y perrillos de la tierra; y como lo teniamos de costumbre, nuestros corredores del campo adelante; y con muy buen concierto fuimos á dormir obra de tres leguas de Tepeaca.
É ya tenian alzado todo el fardaje de las estancias y poblacion por donde pasamos, porque muy bien tuvieron noticia cómo íbamos á su pueblo; é porque ninguna cosa hiciésemos sino por buena órden y justificadamente, Cortés les envió á decir con seis indios de su pueblo de Tepeaca, que habiamos tomado en aquella estancia, que para aquel efeto los prendimos, é con cuatro de sus mujeres, cómo íbamos á su pueblo á saber é inquirir quién y cuántos se hallaron en la muerte de más de diez y ocho españoles que mataron sin causa ninguna, viniendo camino para Méjico; y tambien veniamos á saber á qué causa tenian agora nuevamente muchos escuadrones mejicanos, que con ellos habian ido á robar y saltear unas estancias de Tlascala, nuestros amigos; que les ruega que luego vengan de paz adonde estábamos para ser nuestros amigos, y que despidan de su pueblo á los mejicanos; si no, que iremos contra ellos como rebeldes y matadores y salteadores de caminos, y les castigaria á fuego y sangre y los daria por esclavos; y como fueron aquellos seis indios y cuatro mujeres del mismo pueblo, si muy fieras palabras les enviaron á decir, mucho más bravosa nos dieron la respuesta con los mismos seis indios y dos mejicanos que venian con ellos; porque muy bien conocido tenian de nosotros que á ningunos mensajeros que nos enviaban haciamos ninguna demasía, sino ántes dalles algunas cuentas para atraellos; y con estos que nos enviaron los de Tepeaca, fueron las palabras bravosas dichas por los capitanes mejicanos, como estaban vitoriosos de lo de las puentes de Méjico; y Cortés les mandó dar á cada mensajero una manta, y con ellos les tornó á requerir que viniesen á le ver y hablar y que no hubiesen miedo; é que pues ya los españoles que habian muerto no los podian dar vivos, que vengan ellos de paz y se les perdonará todos los muertos que mataron; sobre ello se les escribió una carta, y aunque sabiamos que no la habian de entender, sino como vian papel de Castilla