y puentes y aberturas de agua; y como nuestros bergantines osaban ir por do quiera de la laguna y no temian á las estacadas, ayudábannos muy bien.
Y digamos cómo siempre andaban dos bergantines de los que tenia Cortés en su real á dar caza á las canoas que metian agua y bastimentos, y cogian en la laguna uno como medio lama, que despues de seco tenia un sabor como de queso, y traia en los bergantines muchos indios presos.
Tornemos al real de Cortés y de Gonzalo de Sandoval, que cada dia iban conquistando y ganando albarradas y puentes; y en aquestos trances y batallas se habian pasado, cuando en el desbarate de Cortés, doce ó trece dias; y como este Suchel, hermano de don Hernando, señor de Tezcuco, vió que volviamos muy de hecho en nosotros, y no era verdad lo que los mejicanos decian, que dentro de diez dias nos habian de matar, porque así se lo habia prometido su Huichilóbos, envió á decir á su hermano don Hernando que luego enviase á Cortés todo el poder de guerreros que pudiese sacar de Tezcuco, y vinieron dentro en dos dias que él se lo envió á decir más de dos mil hombres.