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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLI.

valerosamente con los otros dos escuadrones hasta les hacer retraer; mas era fingida aquella muestra que hacian que huian, y les ganamos la primera albarrada, y la otra albarrada donde se hicieron fuertes tambien la desampararon; y nosotros, creyendo que llevábamos vitoria, pasamos aquella agua á vuelapié, y por donde la pasamos no habia ningunos hoyos, é vamos siguiendo el alcance entre unas grandes casas y torres de adoratorios, y los contrarios hacian que todavía huian é se retraian, é no dejaban de tirar vara y piedra con hondas, y mucha flecha; y cuando no nos catamos, tenian encubiertos en partes que no los podiamos ver tanta multitud de guerreros que nos salen al encuentro, y otros muchos dende las azuteas é donde las casas; y los que primero hacian que se iban retrayendo, vuelven sobre nosotros todos á una, y nos dan tal mano, que no les podiamos sustentar; y acordamos de nos volver retrayendo con gran concierto; y tenian aparejadas en el agua y abertura que les teniamos ganado, tanta flota de canoas en la parte por donde primero habiamos pasado, donde no habia hoyos, porque no pudiésemos pasar por aquel paso, que nos hicieron ir á pasar por otra parte adonde he dicho que estaba muy más honda el agua y tenian hechos muchos hoyos; y como venian contra nosotros tanta multitud de guerreros y nos veniamos retrayendo, pasábamos el agua á nado é á vuelapié, é caiamos todos los más soldados en los hoyos, entónces acudieron todas las canoas sobre nosotros, y allí apañaron los mejicanos cinco de nuestros soldados y los llevaron á Guatemuz, é hirieron á todos los más, pues los bergantines que aguardábamos para nuestra ayuda no podian venir, porque todos estaban zabordados en las estacadas que les tenian puestas, y con las canoas y azuteas les dieron buena mano de vara y flecha, y mataron dos soldados remeros é hirieron á muchos de los nuestros.

É volvamos á los hoyos é aberturas: digo que fué maravilla cómo no nos mataron á todos en ellos; de mí digo que ya me habian echado mano muchos indios, y tuve manera para desembarazar el brazo, y Nuestro Señor Jesucristo me dió esfuerzo para que á buenas estocadas que les dí, me salvase, y bien herido en un brazo; y como me vi fuera de aquella agua

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