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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXLIX.

Carvajal, su compañero, que ahora es muy viejo y vive en la calle de San Francisco; é á un Portillo, que entónces vino de Castilla, buen soldado, que tenia una mujer hermosa; é á un Zamora, que fué maestre de navíos, que vivia ahora en Guaxaca; é á un Colmenero, que era marinero, buen soldado; é á un Lerma é á Ginés Norte é á Briones, natural de Salamanca; el otro capitan no me acuerdo su nombre, é á Miguel Diaz de Auz; é cuando los hubo nombrado, mandó á todos los ballesteros y escopeteros é á los demás soldados que habian de remar, que obedeciesen á los capitanes que les ponia y no saliesen de su mandado, so graves penas; y les dió las instrucciones que cada capitan habia de hacer y en qué puesto habian de ir de las calzadas é con qué capitanes de los de tierra.

Acabado de poner en concierto todo lo que he dicho, viniéronle á decir á Cortés que venian los capitanes de Tlascala con gran copia de guerreros, y venian en ellos por capitan general Xicotenga el mozo, el que fué capitan cuando las guerras de Tlascala, y este fué el que nos trataba la traicion en Tlascala cuando salimos huyendo de Méjico, segun otras muchas veces lo he referido; é que traia en su compañía otros dos hermanos, hijos del buen viejo don Lorenzo de Vargas, é que traia gran copia de tlascaltecas y de Guaxocingo, y otro capitan de cholultecas; y aunque eran pocos, porque, á lo que siempre vi, despues que en Cholula se les hizo el castigo ya otra vez por mí dicho en el capítulo que dello habla, despues acá jamás fueron con los mejicanos ni aun con nosotros, sino que se estaban á la mira, que aun cuando nos echaron de Méjico no se hallaron ser nuestros contrarios.

Dejemos esto, y volvamos á nuestra relacion: que como Cortés supo que venia Xicotenga y sus hermanos y otros capitanes, é vinieron un dia primero del plazo que les enviaron á decir que viniesen, salió á les recebir Cortés un cuarto de legua de Tezcuco, con Pedro de Albarado y otros nuestros capitanes; y como encontraron con el Xicotenga y sus hermanos, les hizo Cortés mucho acato y les abrazó, y á todos los más

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