vinieron á demandar paces ántes que fuésemos á sus pueblos á castigarlos; y Cortés viendo que no estaba en tiempo de hacer otra cosa, les perdonó, puesto que les dió grandes reprensiones sobre ello, y se obligaron con palabras de muchos ofrecimientos de siempre ser contra mejicanos y de ser vasallos de su majestad y de nos servir; y así lo hicieron.
Dejemos de hablar destos pueblos, y digamos cómo vinieron luego en aquella sazon á demandar paces y nuestra amistad los de un pueblo que está en la laguna, que se dice Mezquique, que por otra parte le llamábamos Venenzuela; y estos, segun pareció, jamás estuvieron bien con mejicanos, y los querian mal de corazon; y Cortés y todos nosotros tuvimos en mucho la venida deste pueblo, por estar dentro en la laguna, por tenellos por amigos, y con ellos creiamos que habian de convocar á sus comarcanos que tambien estaban poblados en la laguna, y Cortés se lo agradeció mucho, y con ofrecimientos y palabras blandas los despidió.
Pues estando que estábamos desta manera, vinieron á decir á Cortés cómo venian grandes escuadrones de mejicanos sobre los cuatro pueblos que primero habian venido á nuestra amistad, que se decian Gautinchan y Huaxutlan; de los otros dos pueblos no se me acuerda el nombre; y dijeron á Cortés que no osarian esperar en sus casas, é que se querian ir á los montes, ó venirse á Tezcuco, adonde estábamos; y tantas cosas le dijeron á Cortés para que les fuese á socorrer, que luego apercebió veinte de á caballo y ducientos soldados y trece ballesteros y diez escopeteros, y llevó en su compañía á Pedro de Albarado y á Cristóbal de Olí, que era maese de campo, y fuimos á los pueblos que vinieron á Cortés á dar tantas quejas como dicho tengo, que estarian de Tezcuco obra de dos leguas; y segun pareció, era verdad que los mejicanos los enviaban á amenazar que les habian de destruir y dalles guerra porque habian tomado nuestra amistad; mas sobre lo que más los amenazaban y tenian contiendas, era por unas grandes labores de tierras de maizales que estaban ya para coger, cerca de la laguna, donde los de Tezcuco y aquellos pueblos bastecian nuestro real; y los mejicanos por tomalles el maíz,