veinte escopeteros y ballesteros, y todos con sus armas, segun y de la manera que los dió á Pedro de Albarado; y le nombró otros tres capitanes, que fué Andrés de Tapia y Francisco Verdugo y Francisco de Lugo, y entre todos tres capitanes repartiesen los soldados y escopeteros y ballesteros; y que el Cristóbal de Olí fuese capitan general de las tres capitanías y de los de á caballo, y le dió otros ocho mil tlascaltecas, y le mandó que fuese á asentar su real en la ciudad de Cuyoacoan, que estará de Tacuba dos leguas.
De otra guarnicion de soldados hizo capitan á Gonzalo de Sandoval, que era alguacil mayor, le dió veinte y cuatro de á caballo y catorce escopeteros y ballesteros y ciento y cincuenta soldados de espada y rodela y lanza, y más de ocho mil indios de guerra de los de Chalco y Guaxocingo y de otros pueblos por donde el Sandoval habia de ir, que eran nuestros amigos, y le dió por compañeros y capitanes á Luis Marin y á Pedro de Ircio, que eran amigos del Sandoval; y les mandó que entre los dos capitanes repartiesen los soldados y ballesteros, y que el Sandoval tuviese á su cargo los de á caballo y que fuese general de todos, y que sentase su real junto á Iztapalapa, é que le diese guerra y le hiciese todo el mal que pudiese hasta que otra cosa le fuese mandado; y no partió Sandoval de Tezcuco hasta que Cortés, que era capitan de los bergantines, estaba muy á punto para salir con los trece bergantines por la laguna; en los cuales llevaba trecientos soldados, con ballesteros y escopeteros, porque así estaba ordenado.
Por manera que Pedro de Albarado y Cristóbal de Olí, habiamos de ir por una parte y Sandoval por otra.
Digamos ahora que los unos á mano derecha y los otros desviados por otro camino: y esto es así, porque los que no saben aquellas ciudades y la laguna lo entiendan; porque se tornaban casi que á juntar.
Dejemos de hablar más en ello, y digamos que á cada capitan se le dió las instrucciones de lo que les era mandado; y como nos habiamos de partir