resabidos: y desde allí lo hicieron saber á Cortés, y luego envió en posta á fray Pedro Melgarejo y al capitan Luis Marin, y escribió á los capitanes y á todos nosotros, reprendiéndonos por la cuestion y persuadiéndonos la paz; y como llegaron nos hicieron amigos; mas desde allí adelante no se llevaron bien los capitanes, que fué Pedro de Albarado y Cristóbal de Olí.
Y otro dia fuimos caminando entrambas las capitanías juntas, y fuímonos á dormir á un gran pueblo que estaba despoblado, porque ya era tierra de mejicanos; y otro dia fuimos nuestro camino tambien á dormir á otro gran pueblo que se decia Guatitlan, que otras veces he nombrado, y tambien estaba sin gente; é otro dia pasamos por otros dos pueblos, que se decian Tenayuca y Escapuzalco, y tambien estaban despoblados; y asimismo se aposentaron todos nuestros amigos los tlascaltecas, y aun aquella tarde fueron por las estancias de aquellas poblaciones y trujeron de comer, y con buenas velas y escuchas y corredores del campo, como siempre teniamos para que no nos cogiesen desapercebidos, dormimos aquella noche, porque ya he dicho otras veces que la ciudad de Méjico está junto á Tacuba; é ya que anochecia oimos grandes gritas que nos daban desde la laguna, diciéndonos muchos vituperios y que no éramos hombres para salir á pelear con ellos; y tenian tantas de las canoas llenas de guerreros, y aquellas palabras que nos decian eran con pensamiento de nos indignar para que saliésemos aquella noche á guerrear, y herirnos más á su salvo; y como estábamos escarmentados de lo de las calzadas y puentes muchas veces por mí nombradas, no quisimos salir hasta otro dia, que fué domingo, despues de haber oido Misa, que nos la dijo el Padre Juan Diaz; y despues de nos encomendar á Dios, acordamos que entrambas capitanías juntas fuésemos á quebrar el agua de Chalputepeque, de que se proveia la ciudad, que estaba desde allí de Tacuba aun en media legua.
É yendo á les quebrar los caños, topamos muchos guerreros, que nos esperaban en el camino; porque bien entendido tenian que aquello habia