traidor; y que las cartas que venian para su majestad las encubrió, y escribió otras muy al contrario dellas, diciendo que su amigo Diego Velazquez envia aquel presente; y que no le envió todo lo que traian, que el Obispo se quedó con la mitad y mayor parte dello.
Y porque el Alonso Hernandez Puertocarrero, que era uno de los dos procuradores que enviaba Cortés, le suplicó al Obispo que le diese licencia para ir á Flandes, adonde estaba su majestad, le mandó echar preso, y que murió en las cárceles; y que envió á mandar en la casa de la contratacion de Sevilla al contador Pedro de Isasala y Juan Lopez de Recalde, que estaban en ella por oficiales de su majestad, que no diesen ayuda ninguna para Cortés, así de soldados como de armas ni otra cosa, y que proveia los oficiales y cargos, sin consultallo con su majestad, á hombres que no lo merecian ni tenian habilidad ni saber para mandar, como fué al Cristóbal de Tapia, y que por casar á su sobrina doña Petronila de Fonseca con Tapia ó con el Diego Velazquez le prometió la gobernacion de Nueva-España; é que aprobaba por buenas las falsas relaciones é procesos que hacian los procuradores de Diego Velazquez, los cuales eran Andrés de Duero y Manuel de Rojas y el Padre Benito Martin, y aquellas enviaba á su majestad por buenas, y las de Cortés y de todos los que estábamos sirviendo á su majestad, siendo muy verdaderas, encubria y torcia y las condenaba por malas; y le pusieron otros muchos cargos, y todo muy bien probado, que no se pudo encubrir cosa ninguna, por más que alegaban por su parte.
Y luego que esto fué hecho y sacado en limpio, fué llevado á Zaragoza, adonde Su Santidad estaba en aquella sazon que le recusó, y como vió los despachos y causas que se dieron en la recusacion, y que las partes del Diego Velazquez, por más que alegaban que habia gastado en navíos y costas, fueron rechazados sus dichos; que, pues no acudió á nuestro Rey y señor, sino solamente al Obispo de Búrgos, su amigo, y Cortés hizo lo que era obligado, como leal servidor, mandó Su Santidad, como gobernador que era de Castilla, demás de ser Papa, al Obispo de Búrgos