abajo en el suelo y patios llenos, y en los lados otros muchos, y deshechas nuestras torres, cómo fué posible subille.
Dejemos de hablar dello, y digamos cómo con gran trabajo tornamos á los aposentos; y si mucha gente nos fueron siguiendo y dando guerra, otros muchos estaban en los aposentos, que ya les tenian derrocadas unas paredes para entralles; y con nuestra llegada cesaron, mas no de manera que en todo lo que quedó del dia dejaban de tirar vara y piedra y flecha, y en la noche grita y piedra y vara.
Dejemos de su gran teson y porfía que siempre á la continua tenian de estar sobre nosotros, como he dicho; é digamos que aquella noche se nos fué en curar heridos y enterrar los muertos, y en aderezar para salir otro dia á pelear, y en poner fuerzas y mamparos á las paredes que habian derrocado é á otros portillos que habian hecho, y tomar consejo cómo y de qué manera podriamos pelear sin que recibiésemos tantos daños ni muertos; y en todo lo que platicamos no hallábamos remedio ninguno.