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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLXII.

travesía, y los demás navíos que estaban en la boca del puerto, y que el teniente Vallejo les envió á requerir que luego se entrasen dentro en el rio, no les viniese algun desman y tormenta como la pasada; si no, que los ternia por corsarios que andaban á robar; y los capitanes de los navíos respondieron que no tuviese Vallejo que entender ni mandar en ello, que ellos estarian donde quisiesen; y en este instante el Francisco de Garay temió la buena fortuna de Cortés; y como andaban en estos trances el alcalde mayor Diego de Ocampo, y Pedro de Albarado y Gonzalo de Sandoval, tuvieron pláticas secretas con los de Garay y con los capitanes que estaban en los navíos en el puerto, y se concertaron con ellos que se entrasen en el puerto y se diesen á Cortés; y luego un Martin de San Juan Lepuzcuano y un Castro Mocho, maestres de navíos, se entregaron é dieron con sus naos al teniente Vallejo por Cortés; é como los tuvo, fué en ellos el mismo Vallejo á requerir al capitan Juan de Grijalva, que estaba en la boca del puerto, que se entrase dentro á surgir, ó se fuese por la mar donde quisiese; y respondióle con tirarle muchos tiros; y luego enviaron en una barca un escribano del Rey, que se decia Vicente Lopez, á le requerir que se entrase en el puerto, y aun llevó cartas para el Grijalva, del Pedro de Albarado y de fray Bartolomé, con ofertas y prometimientos que Cortés le haria mercedes; y como vió las cartas y que todas las naos habian entrado en el rio, así hizo el Juan de Grijalva con su nao capitana; y el teniente Vallejo le dijo que fuese preso en nombre del capitan Hernando Cortés; mas luego le soltó á él y á cuantos estaban detenidos, á causa que le decia fray Bartolomé:

—«Hagamos nuestra cosa sin sangre, pues podemos, y serán Dios y el César más agradados.»

Y desque el Garay vió el mal recaudo que tenia, y sus soldados huidos y amotinados, y los navíos todos al través, y los demás estaban tomados por Cortés, si muy triste estuvo ántes que se los tomasen, más lo estuvo despues que se vido desbaratado; y luego demandó con grandes protestaciones que hizo á los capitanes de Cortés que le diesen sus naos y

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