por ellos á media rienda y las lanzas terciadas, y que no curasen alancear, sino por los rostros, hasta ponerlos en huida, y que no se deshermanasen; y mandó á los soldados de á pié que siempre estuviesen hechos un cuerpo, y no se metiesen entre los contrarios hasta que se lo mandase; porque, como le decian que eran muchos los enemigos (y ansí fué verdad), y estaban entre aquellos malos pasos, y no sabian si tenian hoyos hechos ó algunas albarradas, queria tener sus soldados enteros, no le viniese algun desman; é yendo por su camino, vió venir por tres partes repartidos los escuadrones de mejicanos dando gritos y tañendo trompetillas y atabales, con todo género de armas, segun lo suelen traer, y se vinieron como leones bravos á encontrar con los nuestros; y cuando el Sandoval los vió tan denodados, no guardó á la órden que habia dado, y dijo á los de á caballo que ántes que se juntasen con los nuestros que luego rompiesen, y el Sandoval delante animando á los suyos dijo:
—«Santiago, y á ellos.»
Y de aquel tropel fueron algunos de los escuadrones mejicanos medio desbaratados, mas no del todo, que se juntaron todos é hicieron rostro, porque se ayudaban con los malos pasos é quebradas, porque los de á caballo, por ser los pasos muy agros, no podian correr, y se estuvieron sin ir tras ellos; á esta causa les tornó á mandar Sandoval á todos los soldados que con buen concierto les entrasen, los ballesteros y escopeteros delante, y los rodeleros que les fuesen á los lados, y cuando viesen que les iban hiriendo y haciendo mala obra, y oyesen un tiro desta otra parte de la barranca, que seria señal que todos los de á caballo á una arremetiesen á les echar de aquel sitio, creyendo que les meterian en tierra llana que habia allí cerca; y apercebió á los amigos que ellos ansimismo acudiesen con los españoles, y ansí se hizo como lo mandó; y en aquel tropel recibieron los nuestros muchas heridas, porque eran muchos los contrarios que sobre ellos cargaron; y en fin de más pláticas, les hicieron ir retrayendo, mas fué hácia otros malos pasos; y Sandoval con los de á