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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXLIX.

capitanes, y venian en gran ordenanza y todos muy lucidos, con grandes divisas cada capitanía por sí, y sus banderas tendidas, y el ave blanca que tienen por armas, que parece águila con sus alas tendidas; traian sus alféreces revolando sus banderas y estandartes, y todos con sus arcos y flechas y espadas de á dos manos y varas con tiraderas, é otros macanas y lanzas grandes é otras chicas é sus penachos, y puestos en concierto y dando voces y gritos é silbos, diciendo:

—«¡Viva el Emperador, nuestro señor, y Castilla, Castilla, Tlascala, Tlascala!»

Y tardaron en entrar en Tezcuco más de tres horas, y Cortés los mandó aposentar en unos buenos aposentos, y los mandó dar de comer de todo lo que en nuestro real habia; é despues de muchos abrazos y ofrecimientos que los haria ricos, se despidió dellos y les dijo que otro dia les diria lo que habian de hacer, é que ahora venian cansados, que reposasen; y en aquel instante que llegaron aquellos caciques de Tlascala que dicho tengo, entraron en nuestro real cartas que enviaba un soldado que se decia Hernando de Barrientos,

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