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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXLII.

É aquí dice el coronista Gómora en su historia que por venir el rio tinto en sangre los nuestros pasaron sed por causa de la sangre.

Á esto digo que habia fuentes de agua clara abajo en el mismo pueblo, que no tenian necesidad de otra agua.

Volvamos á decir que luego que aquello fué hecho se volvió el Sandoval con todo su ejército á Tezcuco, y con buen despojo, en especial con muy buenas piezas de indias.

Digamos ahora cómo el señor de Méjico, que se decia Guatemuz, lo supo, y el desbarate de sus ejércitos, dicen que mostró mucho sentimiento dello, y más de que los de Chalco tenian tanto atrevimiento, siendo sus súbditos y vasallos, de osar tomar armas tres veces contra ellos; y estando tan enojado, acordó que entre tanto que el Sandoval se volvia al real de Tezcuco, de enviar grandes poderes de guerreros, que de presto juntó en la ciudad de Méjico con otros que estaban junto á la laguna, y en más de dos mil canoas grandes, con todo género de armas, salen sobre veinte mil mejicanos, y vienen de repente en la tierra de Chalco por hacelles todo el mal que pudiesen; y fué de tal arte y tan presto, que aun no hubo bien llegado el Sandoval á Tezcuco ni hablado á Cortés, cuando estaban otra vez mensajeros de Chalco en canoas por la laguna demandando favor á Cortés, porque le dijeron que habian venido sobre dos mil canoas, y en ellas veinte mil mejicanos, y que fuesen presto á los socorrer.

Y cuando Cortés lo oyó, y Sandoval, que entónces en aquel instante llegaba á hablalle y á dalle cuenta de lo que habia hecho en la entrada donde venia, el Cortés no le quiso escuchar á Sandoval, de enojo, creyendo que por su culpa ó descuido recebian mala obra nuestros

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