valer; y otro tanto fué por nuestra parte de nuestro real; pues en el de Sandoval lo mismo; y era de tal manera, que parecia que entónces comenzaban de nuevo á batallar; y como estábamos algo descuidados, creyendo que estaban ya de paz, hirieron á muchos de nuestros soldados, y tres fueron heridos muy malamente, y el uno dellos murió, y mataron dos caballos y hirieron otros más; é ellos no se fueron mucho alabando, que muy bien lo pagaron; y como esto vido Cortés, mandó que luego les tornásemos á dar guerra y les entrásemos en su ciudad á la parte donde se habian recogido; y cómo vieron que les íbamos ganando toda la ciudad, envió Guatemuz á decir á Cortés que queria hablar con él desde una gran abertura de agua, y habia de ser Cortés de la una parte y el Guatemuz de la otra, y señalaron el tiempo para otro dia de mañana; y fué Cortés para hablar con él, y no quiso Guatemuz venir al puesto, sino envió á muchos principales, los cuales dijeron que su señor Guatemuz no osaba venir por temor que cuando estuviese hablando le tirarian escopetas y ballestas y le matarian; y entónces Cortés les prometió con juramento que no les enojaria en cosa ninguna, y no aprovechó, que no le creyeron.
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CAPÍTULO CLV.
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