decia Mezquique, y de otros pueblos nuestros amigos á decir á Cortés que los mejicanos les daban guerra porque han tomado nuestra amistad; y tambien nuestros amigos los tlascaltecas, como tenian ya junta cierta ropilla y sal, y otras cosas de despojos é oro, y querian algunos dellos volverse á su tierra, no osaban, por no tener camino seguro.
Pues viendo Cortés que para socorrer á unos pueblos de los que le demandaban socorro, é ir á ayudar á los de Chalco para que viniesen á nuestra amistad, no podia dar recaudo á unos ni á otros, porque allí en Tezcuco habia menester estar siempre la barba sobre el hombro y muy alerta, lo que acordó fué, que todo se dejase atrás, y la primera cosa que se hiciese fuese ir á Chalco y Talmalanco, y para ello envió á Gonzalo de Sandoval y á Francisco de Lugo, con quince de á caballo y ducientos soldados, y con escopeteros y ballesteros y nuestros amigos los de Tlascala, é que procurase de romper y deshacer en todas maneras á las guarniciones mejicanas, y que se fuesen de Chalco y Talmalanco, porque estuviese el camino de Tlascala muy desembarazado y pudiesen ir y venir á la Villa-Rica sin tener contradiccion de los guerreros mejicanos.
Y luego como esto fué concertado, muy secretamente con indios de Tezcuco se lo hizo saber á los de Chalco para que estuviesen muy apercebidos, para dar de dia y de noche en las guarniciones de mejicanos; y los de Chalco, que no esperaban otra cosa, se apercibieron muy bien; y como el Gonzalo de Sandoval iba con su ejército, parecióle que era bien dejar en la retaguarda cinco de á caballo y otros tantos ballesteros, con todos los más tlascaltecas que iban cargados de los despojos que habian habido; y como los mejicanos siempre tenian puestas velas y espías, y sabian cómo los nuestros iban camino de Chalco, tenian aparejados nuevamente, sin los que estaban en Chalco en guarnicion, muchos escuadrones de guerreros que dieron en la rezaga, donde iban los tlascaltecas con su hato, y los trataron mal, que no los pudieron resistir los cinco de á caballos y ballesteros, porque los dos ballesteros quedaron muertos y los demás heridos.