escuadrones todavía procurando de poner fuego á muchas partes de nuestros aposentos; y como aquello vió Cortés y todos nosotros, acordamos que para otro dia saliésemos del real, y diésemos guerra por otra parte, adonde habia muchas casas en tierra firme, y que hiciésemos todo el mal que pudiésemos, y fuésemos hácia la calzada, y que todos los de á caballo rompiesen con los escuadrones y los alanceasen ó echasen en la laguna, y aunque les matasen los caballos; y esto se ordenó para ver si por ventura con el daño y muerte que les hiciésemos cesaria la guerra y se trataria alguna manera de paz para salir libres sin más muertes y daños.
Y puesto que otro dia lo hicimos todos muy varonilmente, y matamos muchos contrarios y se quemaron obra de veinte casas, y fuimos hasta cerca de tierra firme, todo fué nonada para el gran daño y muertes de más de veinte soldados, y heridas que nos dieron; y no pudimos ganalles ninguna puente, porque todas estaban medio quebradas, y cargaron muchos mejicanos sobre nosotros, y tenian puestas albarradas y mamparos en parte adonde conocian que podian alcanzar los caballos.