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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXLI.

Y á esta causa Cortés se apercebió para ir él en persona á aquella entrada, y mandó á ducientos y cincuenta soldados que fuesen en su compañía, y treinta de á caballo, y llevó consigo á Pedro de Albarado y á Cristóbal de Olí y muchos ballesteros y escopeteros, y á todos los tlascaltecas, y una capitanía de hombres de guerra de Tezcuco, y los más dellos principales; y dejó en guarda de Tezcuco, á Gonzalo de Sandoval, para que mirase mucho por los bergantines y real, no diesen una noche en él; porque ya he dicho que siempre habiamos de estar la barba sobre el hombro, lo uno por estar tan á la raya de Méjico, y lo otro por estar en tan gran ciudad como era Tezcuco, y todos los vecinos de aquella ciudad eran parientes y amigos de mejicanos; y mandó al Sandoval y á Martin Lopez, maestro de hacer los bergantines, que dentro de quince dias los tuviesen muy á punto para echar al agua y navegar en ellos, y se partió de Tezcuco para hacer aquella entrada.

Despues de haber oido Misa salió con su ejército, é yendo su camino, no muy léjos de Saltocan encontró con unos grandes escuadrones de mejicanos, que le estaban aguardando en parte que creyeron aprovecharse de nuestros españoles y matar los caballos; mas Cortés marchó con los de á caballo, y él juntamente con ellos; y despues de haber disparado las escopetas y ballestas, rompieron por ellos y mataron algunos de los mejicanos, porque luego se acogieron á los montes y á partes que los de á caballo no los pudieron seguir; mas nuestros amigos los tlascaltecas prendieron y mataron obra de treinta.

Y aquella noche fué Cortés á dormir á unas caserías, y estuvo muy sobre aviso con sus corredores de campo y velas y rondas y espías, porque estaba entre grandes poblaciones; y supo que Guatemuz, señor de Méjico, habia enviado muchos escuadrones de gente de guerra á Saltocan para les ayudar, los cuales fueron en canoas por unos hondos esteros; y otro dia de mañana junto al pueblo comenzaron los mejicanos y los de Saltocan á pelear con los nuestros, y tirábanles mucha vara y flecha, y piedra con hondas desde las acequias donde estaban, é hirieron á diez de

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