arte, que se venian ya pié con pié con los de Pedro de Albarado, y muchos indios hubo dellos que aguardaron dos ó tres juntos á un caballo, y se ponian á fuerzas para derrotalle, é otros los tomaban de las colas; y aquí se vió el Pedro de Albarado en gran aprieto, porque como eran muchos los contrarios, no podian sustentar á tantas partes de los escuadrones que les daban guerra á él y todos los suyos; y como hubieron gran coraje con el ánimo que les daba fray Bartolomé de Olmedo, diciéndoles que peleasen con intencion de servir á Dios y extender su santa fe, que él les ayudaria, y que habian de vencer ó morir sobre ello; é con todo, temian no los desbaratasen, porque se vieron en gran aprieto; y danles una mano con las escopetas y ballestas, y á buenas cuchilladas les hicieron que se apartasen algo.
Pues los de á caballo no estaban de espacio, sino alancear y atropellar y pasar adelante, hasta que los hubieron desbaratado, que no se juntaron en aquellos tres dias; é como vió que ya no tenia contrarios con quien pelear, se estuvo en el campo sin ir á poblado, rancheando y buscando de comer; y luego se fué con todo su ejército al pueblo de Quetzaltenango, y allí supo que en las batallas pasadas les habia muerto dos capitanes señores de Utatlan: y estando reposando y curando los heridos, tuvo aviso que venia otra vez contra él todo el poder de aquellos pueblos comarcanos, y se habian juntado más de dos xiquipiles, que son diez y seis mil indios; que cada xiquipil son ocho mil guerreros, é que venian con determinacion de morir todos ó vencer; y como el Pedro de Albarado lo supo, se salió con su ejército en un llano, y como venian tan determinados los contrarios, comenzaron á cercar el ejército de Pedro de Albarado y tirar vara, flecha y piedra y con lanzas, y como era muy llano y podian muy bien correr á todas partes los caballos, dan en los escuadrones contrarios de tal manera, que de presto les hizo volver las espaldas; aquí le hirieron muchos soldados é un caballo, y segun pareció, murieron ciertos indios principales, ansí de aquel pueblo como de toda aquella tierra; por manera que dende aquella vitoria ya temian aquellos pueblos mucho á Albarado, y concertaron toda aquella comarca de le