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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXIII.

desembarcado, como la audiencia Real que allí residia y los frailes jerónimos que estaban por gobernadores oyeron al licenciado Lúcas Vazquez, y vieron tan grande desacato é atrevimiento, sintiéronlo mucho, y con tanto enojo, que luego lo escribieron á Castilla al Real Consejo de su majestad; y como el Obispo de Búrgos era presidente y lo mandaba todo, y su majestad no habia venido de Flandes, no hubo lugar de se hacer cosa ninguna de justicia en nuestro favor; ántes el don Juan Rodriguez de Fonseca diz que se holgó mucho, creyendo que el Narvaez nos habia ya prendido y desbaratado; y cuando su majestad estaba en Flandes, y oyeron á nuestros procuradores, y lo que el Diego Velazquez y el Narvaez habian hecho en enviar la armada sin su Real licencia, y haber prendido á su oidor, les hizo harto daño en los pleitos y demandas que despues le pusieron á Cortés y á todos nosotros, como adelante diré, por más que decian que tenian licencia del Obispo de Búrgos, que era presidente, para hacer el armada que contra nosotros enviaron.

Pues como ciertos soldados, parientes y amigos del oidor Lúcas Vazquez, vieron que el Narvaez le habia preso, temieron no les acaeciese lo que hizo con el letrado Gonzalo de Oblanco, porque ya les traia sobre los ojos y estaba mal con ellos, acordaron de se ir desde los arenales huyendo á la villa donde estaba el capitan Sandoval con los dolientes; y cuando llegaron á le besar las manos, el Sandoval les hizo mucha honra, y supo dellos todo lo aquí por mí dicho, y cómo queria enviar el Narvaez á aquella villa soldados á prenderle.

Y lo que más pasó diré adelante.

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