de quedar allí poblados; y tomó para sí unos pueblos que se dicen Guazpaltepeque, que en aquel tiempo era la mejor cosa que habia en aquella provincia muy cerca de las minas, y aun le dieron luego sobre quince mil pesos de oro, creyendo que tomaba una muy buena cosa; y la provincia de Xaltepeque, donde trajimos el oro, depositó en el capitan Luis Marin, que le daba un condado, y todos salieron muy malos repartimientos, así lo que tomó el Sandoval como lo que dió á Luis Marin, y aun á mí me mandaba quedar en aquella provincia, y me daba muy buenos indios y de mucha renta, que pluguiera á Dios que los tomara, que se dice Meldatan y Orizaba, donde está ahora el ingenio del Virey, y otro pueblo que se dice Ozotequipa, y no los quise, por parecerme que si no iba en compañía del Sandoval, teniéndole por amigo, que no hacia lo que convenia á la calidad de mi persona; y el Sandoval verdaderamente conoció mi voluntad, y por hallarme con él en las guerras, si las hubiese adelante, lo hice.
Dejemos desto, y digamos que nombró á la villa que pobló Medellin, porque así le fué mandado por Cortés, porque el Cortés nació en Medellin de Extremadura; y era en aquella sazon el puerto un rio que se dice Chalchocueca, que es el que hubimos puesto por nombre rio de Banderas, donde se rescataron los diez y seis mil pesos; y por aquel rio venian las barcas con la mercadería que venia de Castilla hasta que se mudó á la Veracruz.
Dejemos desto, é vamos camino de Guacacualco, que será de la villa de la Veracruz, que dejamos poblada, obra de sesenta leguas, y entramos en una provincia que se dice Citla, la más fresca y llena de bastimentos y bien poblada que habiamos visto, y luego vino de paz; y es aquella provincia que he dicho de doce leguas de largo y otras tantas de ancho, muy poblado todo.
Y llegamos al gran rio de Guacacualco, y enviamos á llamar los caciques de aquellos pueblos, que era cabecera de aquellas provincias, y estuvieron