mucha cortesía, y le convide á comer para otro dia; por manera que al Narvaez le pareció bien el consejo, y luego le tornó á hablar con palabras muy amorosas para que fuese tercero en que Cortés se le diese con todos nosotros, y le convidó para otro dia á comer; y el Juan Velazquez respondió que él haria lo que pudiese en aquel caso; mas que tenia á Cortés por muy porfiado y cabezudo en aquel negocio, y que seria mejor que partiesen las provincias, y que escogiese la tierra que más su merced quisiese; y esto decia el Juan Velazquez por le amansar; y entre aquellas pláticas llegóse al oido de Narvaez el padre fray Bartolomé de Olmedo, y le dijo, como su privado y consejero que ya le habia hecho:
—«Mande vuestra merced hacer alarde de toda su artillería y caballos y escopeteros y ballesteros y soldados, para que lo vea el Juan Velazquez de Leon y el mozo de espuelas Juan del Rio, para que Cortés tema vuestro poder é gente, y se venga á vuestra merced aunque le pese.»
Y esto lo dijo fray Bartolomé de Olmedo como por via de su muy gran servidor y amigo, y por hacelle que trabajasen todos los de á caballo y soldados en su real.