desesperado en Londres, y ese pánico repercutiría de tal manera en su propio comercio que este no se hallaría en ninguna clase de condiciones para ocupar el lugar que Alemania había ocupado previamente en los mercados neutrales, dejando de lado la cuestión de que, por el acto de la aniquilación, se destruiría un mercado equivalente al de Canadá y Sudáfrica combinados.
¿Qué significa este tipo de cosas? ¿Me equivoco al decir que todo el tema está cubierto y dominado por una jerga que en su día pudo haber tenido alguna relación con los hechos, pero de la cual en nuestros días ha desaparecido todo significado?
El patriota inglés puede decir que no pretende la destrucción permanente, sino solo una «aniquilación» temporal.
(Y esto, por supuesto, por el otro lado, significaría no una adquisición permanente, sino solo temporal de esos 1250 millones de comercio.)
Él podría, al igual que el señor Harrison, plantear el caso a la inversa: que si Alemania lograra el dominio del mar, podría cortar a Inglaterra de sus clientes e interceptar su comercio en su propio beneficio. Esta noción es tan absurda como la otra. Ya se ha demostrado que la «destrucción total del crédito» y el «caos incalculable en el mundo financiero» que el señor Harrison vaticina como resultado de la invasión de Alemania no podrían dejar de afectar a las finanzas alemanas. Es una cuestión muy discutible si su caos no sería tan grande como el de los ingleses. En cualquier caso, sería tan grande como para desorganizar por completo su industria, y en ese estado de desorganización estaría fuera de toda duda que pudiera hacerse con los mercados que quedaran desabastecidos por el aislamiento de Inglaterra. Además, esos mercados también se desorganizarían, ya que dependen de la capacidad de compra de Inglaterra, la cual Alemania estaría haciendo todo lo posible por destruir.