como están todos ellos a problemas económicos, no son los objetivos que, cada vez más, están absorbiendo las mejores actividades de la cristiandad?
En las páginas que siguen, he intentado demostrar que las actividades que quedan fuera del alcance de estas cosas —las guerras de religión, los movimientos como los que propiciaron las Cruzadas, o el tipo de tradición que asociamos con el duelo (el cual, de hecho, ha desaparecido de la sociedad anglosajona)— ya no forman, ni pueden formar, parte del impulso que crea los conflictos prolongados entre grandes grupos que implica una guerra europea.
He intentado indicar a grandes rasgos ciertos procesos en marcha; demostrar, entre otras cosas, que en el carácter cambiante de los ideales del hombre hay un estrechamiento evidente del abismo que se supone separa los fines ideales de los materiales.
Los ideales primitivos, ya sea en el campo de la política o de la religión, por lo general están desvinculados de cualquier propósito de bienestar