el imperialismo británico, la concepción que un pueblo tiene de «lo que es verdadero, de lo que es bello y de lo que es justo», y el mantenimiento de dicha concepción, no necesitan necesariamente tener nada en absoluto que ver con las condiciones administrativas particulares bajo las cuales pueda vivir —lo único que predice la concepción de un «Estado»—. La falacia que recorre todo el pasaje recién citado, y que lo convierte, de
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Capítulo I El caso psicológico de la guerra
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