En verdad, la América española ofrece en el momento presente más lecciones de las que parece que extraemos y, si la combatividad propicia el avance y la supervivencia, resulta de lo más extraordinario que todos aquellos de algún modo vinculados con esos países, todos los que viven en ellos y cuyo futuro está ligado a ellos, nunca puedan expresar suficientemente su gratitud de que por fin parezca haber en algunos de ellos una tendencia a alejarse de la tontería de la sangre y el valor que ha sido su maldición durante tres siglos, y a cambiar el ideal militar por el cobdeniano de comprar barato y vender caro, el cual despierta tanto desprecio.
Hace algunos años, un abogado italiano, cierto Tomasso Caivano, escribió una carta detallando sus experiencias y recuerdos de veinte años de vida en Venezuela y las repúblicas vecinas, y sus conclusiones generales tienen una pertinencia directa para esta discusión. A modo de exhortación de despedida a los venezolanos, escribió: