Es imposible ignorar la importancia de los Congresos Internacionales, no sólo del socialismo, sino del pacifismo, del esperantismo, del feminismo, de toda clase de arte y de ciencia, que imprimen de manera tan visible su sello en la temporada vacacional. La nacionalidad como fuerza limitadora se está desmoronando ante el cosmopolitismo. Al canalizar sus fuerzas hacia una vía internacional, el socialismo no tendrá dificultad alguna74.... Nos enfrentamos, por lo tanto, a una situación futura en la que la fuerza de la nacionalidad será claramente inferior a la fuerza de la cohesión de clase, y en la que las clases estarán organizadas internacionalmente para ejercer su fuerza con eficacia. Esta perspectiva suscita algunas reflexiones curiosas.
Tenemos aquí, por el momento en forma meramente embrionaria, un grupo de motivos por lo demás opuestos, pero que coinciden y concuerdan en un punto: la organización de la sociedad sobre bases distintas de las divisiones territoriales y nacionales.
Cuando motivos de tal amplitud dan fuerza a una tendencia, puede decirse que los astros mismos en sus órbitas trabajan hacia el mismo fin.