punto de vista de que resulta de leyes definitivas y determinables, como todos los grandes procesos del desarrollo humano.
Von der Goltz («Sobre la conducción de la guerra») dice:
Nunca hay que perder de vista el hecho de que la guerra es la consecuencia y la continuación de la política. Se actuará de manera defensiva u ofensiva en el plano estratégico según que la política haya sido ofensiva o defensiva. Una política ofensiva y defensiva está indicada a su vez por la línea de conducta dictada históricamente. Vemos esto muy claramente en la antigüedad a través del ejemplo que nos proporcionan los persas y los romanos. En sus guerras vemos el papel estratégico siguiendo la inclinación del papel histórico. El pueblo que en su desarrollo histórico ha llegado a la etapa de inercia, o incluso de regresión, no llevará a cabo una política de ofensiva, sino meramente una de defensa; una nación en esa situación esperará ser atacada, y su estrategia será consecuentemente defensiva, y de una estrategia defensiva se seguirá necesariamente una táctica defensiva.