despilfarradores y destructivos hacia fines que son menos despilfarradores, los cuales facilitan esa cooperación entre los hombres en la lucha contra su entorno que es la condición de su supervivencia y avance; que los cambios que, en el período histórico, han sido extraordinariamente rápidos se están acelerando necesariamente —acelerándose en una proporción geométrica más que aritmética—.
Con suma cortesía, uno se ve impulsado a preguntar a quienes sostienen que la naturaleza humana en todas sus manifestaciones debe permanecer inalterada cómo interpretan la historia. Hemos visto al hombre progresar desde el mero animal que lucha con otros animales, arrebatando su alimento por la fuerza, arrebatando también por la fuerza a sus hembras, comiendo a los de su propia especie, los hijos de la familia luchando con el padre por la posesión de las mujeres del padre; hemos visto este galimatías incoherente de lucha animal en parte abandonado al fin en favor de la industria sedentaria, y en parte