Si hubiéramos debatido a fondo la cuestión de la guerra y la paz como al fin habremos de hacerlo, apenas sería necesario explicar que la aparente paradoja de la Respuesta N.º 4 (que la guerra es inútil y que esta guerra tendrá beneficios inmensos) se debe a la insuficiencia de nuestro lenguaje, que nos obliga a usar la misma palabra para dos propósitos opuestos, y no a ninguna contradicción real de los hechos.
Llamábamos a la situación de la península balcánica «Paz» hasta que se perpetró el ataque contra Turquía, meramente porque los respectivos embajadores aún residían por casualidad en las capitales ante las cuales estaban acreditados.
Veamos qué significaba realmente la "Paz" bajo el dominio turco y quién es el verdadero invasor en esta guerra. He aquí un testigo muy amistoso e imparcial —sir Charles Elliot— que nos pinta el carácter del turco como "administrador":